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Limpieza de unidades ACR, parte clave del mantenimiento preventivo – 2da Parte

En la primera parte de este artículo señalábamos los múltiples beneficios de incluir la eliminación de suciedad de los intercambiadores en un Plan de Mantenimiento Preventivo, realizándola antes de que el sistema lo demande. Recordemos que cuando el evaporador o condensador se ensucian, disminuye el flujo de aire que pasa a través de las aletas o éstas quedan cubiertas de biofilm, aislando el flujo, lo que provoca caída de presión en el sistema. Para compensarlo, los abanicos y el compresor trabajan más; si el trabajo no es suficiente, el refrigerante no alcanza a cambiar de estado y llega líquido al compresor, afectando todas las partes con excesivo desgaste hasta que dejan de funcionar, requiriendo su reemplazo y obligando a parar el sistema y sustituir partes.
Entonces, uno de los beneficios que ofrece la limpieza de unidades ACR es la durabilidad de los equipos, ya que permite conservarlos en buen estado sin que sea necesario el reemplazo de sus partes. Para llevar a cabo este proceso, es necesario el uso de químicos limpiadores especializados, debido a que el agua nunca disolverá grasas, polvos e incrustaciones, ni matará bacterias. De igual manera, es preciso usar herramientas cuyo fin es limpiar unidades de aire acondicionado. Por ningún motivo se deben usar herramientas peligrosas ni productos corrosivos, ya que su empleo puede resultar contraproducente.
En el caso específico de los serpentines, debemos asegurarnos de que queden completamente limpios; no enjuagar completamente un químico provoca que este permanezca en las superficies for­mando una capa aislante que atrae más suciedad y que además puede corroer los metales. Cuando no se utiliza la herramienta ade­ cuada para aplicar con suficiente presión y ángulo de penetración el agua o limpiador, se corre el riesgo de empujar los depósitos hacia el interior del panel, formando una barrera para el paso del aire o del agua. El enjuague pleno y con abundante agua es clave para la larga vida y el ahorro en el consumo energético de las unidades.

Diferentes químicos, diferentes resultados

Antes de utilizar cualquier tipo de limpiador químico en un sistema HVACR, vale la pena revisar para qué sirve cada uno, cuál es la mane­ra correcta de utilizarlos y el método de aplicación más conveniente. De este modo, nos aseguramos de que el resultado que se obtenga sea el esperado. Existen seis tipos de químicos limpiadores: los de base ácida; los alcalinos corrosivos, los no corrosivos; los detergentes; los limpiadores de base solvente, y los desinfectantes, sanitizantes que pueden presentarse en forma líquida, en aerosol, tabletas y lo más nuevo: concentrado en bolsa hidrosoluble.
Limpiadores base ácida. Son ideales para desincrustar, abrillantar y devolver rápidamente la eficiencia a los serpentines; sin embargo, son altamente tóxicos y corrosivos para la piel y algunos materiales. Por lo regular, combinan ácido fluorhídrico, fosfórico y detergentes. Esta fórmula remueve la costra adherida al aluminio. Para un resultado eficaz, lo mejor es humedecer primero el área por limpiar y luego aplicar el limpiador. Forman mucha espuma producto de la reacción con el metal. Su olor es fuerte. Debe evitarse el contacto con la piel, ya que el ardor tarda en aparecer; por ello, deben usarse lentes y guantes de protección y aplicarlo en lugares bien ventilados. Suelen diluirse 1:3 a 1:5. El enjuague profundo es crítico. Los limpiadores ácidos se usan también para desincrustar tubos de chillers, pero la formula no es espumosa sino alta en inhibidores de corrosión y surfactantes que evitan que vuelva a depositarse la suciedad ya desprendida. Existen tubos de cobre, fierro y aluminio y se aplican por recirculación o inmersión.
Alcalinos corrosivos y no corrosivos. Su pH es contrario al ácido y NUNCA deben mezclarse. Los limpiadores alcalinos corrosivos contienen hidróxido de sodio o hidróxido de potasio, junto con detergentes y aditivos; eliminan grasa y otros tipos de suciedad; no desincrustan ni abrillantan tan bien como un ácido, pero son menos peli- grosos, ya que el ardor de su contacto se siente inmediatamente y obliga a lavarse. Su pH es mayor de 10 y por lo regular se diluyen 1:2 o 1:15. Deben aplicarse con equipo de protección personal. Los limpiadores alcalinos no corrosivos para serpentines pueden contener una mezcla de surfactantes, desincrustantes y aditivos para ser tan eficaces como un corrosivo.
Detergentes. Sus fórmulas son complejas y se unen para crear un limpiador poderoso. Se les conoce como limpiadores neutros si su pH es 7. Existen muchas formulaciones según la necesidad.
Bolsa hidrosoluble y Tabletas. En la presentación hidrosoluble se usan compuestos anhidros, es decir, que no contienen agua. La bolsa está hecha con una película de plástico que se disuelve en contacto con el agua, ya no requiere dilución salvo el desinfectante. En cambio, en la presentación de tableta, el limpiador se compacta para usarse con una pistola especial que se conecta a una manguera y dosifica químico y agua arrojándolos a presión. Es una forma práctica de limpiar, de bajo costo, ecológica y eficiente, muy útil sobre todo cuando se viaja o no se puede transportar líquido.
Limpiadores base solvente. Se usan para remover humo de cigarro, grasa y partículas de corrosión. Concentrados, pueden remover hielo y escarcha de evaporadores ubicados en congeladores. El beneficio es su rapidez de secado y que requieren mínimo o nulo enjuague. Son ideales cuando no se cuenta con suministro de agua disponible. Algunos pueden ser inflamables.
Desinfectante y sanitizante. Son limpiadores de base alcalina que, además de remover grasa y suciedad, eliminan bacterias, moho y algas. Pueden contener un biocida más surfactantes y aditivos, o ser simplemente el sanitizante.
Los factores anteriores son importantes, pero el más determinante es subconsciente, ya que consideramos que limpiar puede esperar, y no lo vemos como un punto crítico, hasta que notamos la suciedad desbordarse, escuchamos ruidos extraños, olemos algo “raro” o llega muy alta la factura de electricidad.
Herramientas sugeridas para una buena limpieza

Brocha de cerda suave y larga. Para la remoción de suciedad superficial.

Aspiradora seco-húmedo. Para remover partículas de forma profunda, es recomendable usar filtro HEPA o protegerse con cubrebocas. Utilice el cepillo de cerda suave y larga con cuidado. Al terminar, deje el área despejada y limpia

Peine para enderezar aletas de aluminio. Los de plástico son para los calibres de aluminio más usados en aire acondicionado y los metálicos para los evaporadores de refrigeración que tienen mayor separación entre aletas.

Linterna o lámpara. Revisar si existe incrustación oculta es importante para determinar el tipo de químico a usar, también para saber si al final se logró despejar completamente la suciedad entre las aletas.

Herramienta para destapar drenajes. Ahorrará mucho tiempo y esfuerzo si antes de aplicar agua y químico se asegura de que los residuos se dirijan hacia el drenaje de condensados. La herramienta que presentamos se acopla a cualquier aspiradora para dejar libre las tuberías.

Bolsas tipo embudo para limpieza de minisplits y unidades cassette. Para limpiar sin ensuciar alrededor ni tener que desarmar. Dirigen agua y químico hacia una cubeta.

Las herramientas para lavar, enjuagar, recircular y desincrustar evolucionan.

Hasta ahora, lo más común para la aplicación de químicos especializados para limpiar serpen­tines ha sido utilizar un atomizador adaptable a envases de litro y galón; no obstante, este método presenta la desventaja de despachar químico con presión insuficiente para que penetre entre las aletas, además de que su ángulo de asperjado no es el indicado, lo que provoca que queden áreas sucias que serán fuente de acumulación de suciedad y bacterias.
Otra herramienta utilizada son las aspersoras de baja presión. Este tipo de dispositivos permiten diluir el químico en ellas, pero la presión de asperjado puede no ser suficiente para limpiar profundamente algunos condensadores. Una de las razones para elegirlas es su precio económico, pero no son recomendables para enjuagar sistemas HVACR por su bajo volumen de agua de salida. Las pistolas para conexión a manguera con dosificación de químico líquido o en tabletas son una herramienta práctica y económica que permite aplicar químicos y enjuagar con la presión del suministro de agua; no obstante, solo son útiles para la limpieza de condensadores.
Las hidrolavadoras eléctricas multiusos están diseñadas para brindar máxima presión con el mínimo consumo de agua por minuto, suelen utilizarse para la limpieza de equipos por su prac­ticidad y costo. El problema con estos equipos es que pueden doblar las aletas del serpentín, además de que no están hechas para resistir químicos fuertes y no todas los dosifican. La presión recomendada para proteger las aletas es máximo 400 psi.
Como se señalaba más arriba, lo ideal para realizar la limpieza de equipos HVACR es utilizar herramientas diseñadas para este fin. En este sentido, la primera recomendación son las hidrola­vadoras para serpentines de aire acondicionado. Existen varios tipos, entre las cuales existen con batería recargable o eléctrica con opción a manguera. Este tipo de hidrolavadoras despacha un volumen máximo de agua de 2.5 galones por minuto, con presiones de 125, 220 y 400 psi. Asimismo, cuentan con múl­tiples varillas y boquillas que facilitan la limpieza de lugares de difícil alcance para hacerla más profunda y dosifican químico y agua. Otra opción son las aspiradoras para limpieza en seco. Estas cuentan con filtro HEPA y sus cepillos y accesorios están diseñados para unidades ACR.
Para equipos de dimensiones mayores existen hidrolavadoras industriales para serpentines, las cuales suelen ser móviles para facilitar el transporte de agua y químico a cualquier lugar de la planta o edificio. Dosifican químico, pueden ser eléctricas o de batería y cuentan con una variedad de varillas y boquillas de dife­rentes ángulos y asperjados.
Finalmente, se cuenta con equipos para limpieza de tubos de chillers, entre los cuales existen desde los sencillos para tubos menores a 1” con eje rotativo y cepillos simples, portátiles para trabajos pequeños, hasta otros más sofisticados con cepillos de diferentes formas y diámetros para uso rudo y continuo. Se debe ser cuidadoso en la elección y uso, pues lo importante es no dañar los tubos del intercambiador cuando se retira la incrustación.
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